18 de septiembre de 2016



La Santa Iglesia

Todo lo que escuchamos en la Santa Iglesia, durante los Oficios Divinos es la Verdad; es el soplo y
la enseñanza del Espíritu Santo. Cada pensamiento y cada palabra de la Santa Iglesia, deben ser escuchados con devoción y respeto. Acordándonos que el dominio de la palabra y el pensamiento pertenecen a Dios, como también todo el mundo visible e invisible.

Cada palabra de la Sagrada Escritura, de la Divina Liturgia, de los Oficios de la mañana y de la noche, de las oraciones Sacramentales y otras, tienen en sí el poder que les corresponde, semejante al poder de la Santa Cruz. Esta gracia está presente en cada palabra de la Iglesia, por la Encarnación Personal del Verbo de Dios, que es la Cabeza de la Iglesia y que habita en Ella. ¡Con qué atención y reverencia, con qué fe debemos pronunciar cada palabra! Porque la Palabra es el Creador Mismo, Dios, y por medio de la Palabra todas las cosas fueron hechas de la nada al ser.

"Yo soy la Vid," dice el Señor, "vosotros sois las cepas" (Jn. 15:5), es decir, la Santa Iglesia. Por lo tanto como el Señor es Santo, también lo es la Iglesia. Como el Señor es "El camino, la Verdad y la Vida"(Jn. 14:6)también lo es la Iglesia, porque Ella es una con Dios. Cuerpo de Su Cuerpo y Hueso de sus Huesos ("o sus cepas"). Arraigado en El, la Vid Viviente, alimentada y creciendo en El.


                                                                                - San Juan de Kronstadt